Hay
dos tipos de factores, internos y externos.
Factores externos. Dentro de estos factores están los que se pueden controlar y los que no.
• Factores que se pueden controlar: estos factores son las horas de sueño que dormimos, la alimentación, el estrés o el consumo de sustancias malignas para el cuerpo.
Estos factores se pueden cuidar para no envejecer pronto. Para que eso no ocurra, se debe de mejorar el estilo de vida. Dormir más, beber mucha agua, hacer la mayor cantidad de ejercicio que se pueda, tener una buena nutrición (una buena alimentación con proteínas, lípidos, carbohidratos…), y, sobre todo, dejar el tabaco. Según estudios recientes, el tabaco es la sustancia más tóxica que hay por lo malo que ese humo de estos cigarrillos. Esta sustancia puede afectar (muy malamente) al envejecimiento, haciendo envejecer más rápido a las personas.
• Factores que no se pueden controlar: el sol o el aire son los factores más relevantes de esta categoría.
La parte del cuerpo que no se expone tanto al sol o al aire está más suave y más tersa que la que sí lo hace. Estos factores se deben de tener en cuenta porque pueden afectar a los factores internos haciendo que el proceso de envejecimiento se acelere.
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